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Alfa & Omega, 12/06/08 - El Museo del Prado, en colaboración con la National Gallery de Londres, expone hasta el 7 de septiembre próximo una de las muestras más completas nunca organizadas sobre El retrato del Renacimiento. 126 obras de 70 artistas de prestigio de los siglos XV y XVI, procedentes de diversos países y museos (National Gallery de Londres, Museo di Castelvecchio de Verona, Museo di Capodimonte de Nápoles, Musée du Louvre de París, etc.), se presentan por primera vez en España .
El Prado reúne 200 años de historia del retrato (1400-1600) con obras representativas de todos los ambientes artísticos europeos y que ahora cuelgan en museos de Estados Unidos o Canadá, pero, sobre todo, en salas italianas, alemanas, inglesas, francesas y españolas.
La palabra retrato deriva del latín re-traho y tiene un recorrido etimológico parecido al del término análogo portrait, derivado de pro-traho, utilizado con las debidas variantes locales en la mayor parte de las lenguas. En ambos casos, la traducción exacta del latín indica la acción de sacar fuera, recuperar la imagen de la realidad. En casi todo retrato hay, además, un intento de captar los movimientos del alma, más allá de la apariencia externa. El arte del retrato nos sirve, por tanto, como espejo del espíritu de una época.
Esta muestra del Museo del Prado, patrocinada por la Fundación AXA, explora cuestiones fundamentales del retrato, como aquellas relacionadas con el parecido, la memoria y la identidad. El recorrido propuesto posee una exhaustividad cronológica y geográfica inédita entre los proyectos dedicados hasta la fecha a este género. Organizada de forma cronológica (1400-1600), la muestra permite al espectador descubrir dos constantes fundamentales del retrato: su democratización, por la popularización de los retratados,y el aumento de sus dimensiones. Asimismo, la exposición aborda los límites físicos y conceptuales del retrato: como el contrarretrato o la representación del anti-ideal, con la aparición de representaciones satíricas y de figuras como bufones o enanos. En contraste con los grandes personajes para los que a menudo trabajaron los pintores, esta sección incluye retratos en los que los artistas podían mostrar más libremente sus habilidades y trabajar con menos restricciones.
El recorrido se inicia con un ámbito dedicado a aquellos elementos que contribuyeron al surgimiento del retrato moderno: la tradición medieval y el redescubrimiento del mundo clásico. Arranca así un recorrido que refleja las diferencias tipológicas y conceptuales entre los grandes centros del retrato: Italia y Flandes, la influencia de los modelos flamencos en la Europa meridional y las estrategias adoptadas para acrecentar la interacción entre público y retrato. Este proceso culminaría a principios del siglo XVI y haría del retrato el género pictórico por excelencia del renacimiento, en sintonía con el humanismo.
En este proyecto están presentes todos los grandes nombres del Renacimiento, de Jan van Eyck a Rubens, pasando por Piero della Francesca, Durero, Tiziano, Rafael, Botticelly, Lorenzo Lotto, Holbein o Antonio Moro, representados principalmente a través de pinturas, aunque se incluyen también esculturas, medallas, dibujos y grabados.
La persona y sus anhelos fueron el eje del Renacimiento, y esta exposición es, en sí, un viaje a esos anhelos. El director del museo, don Miguel Zugaza, ha destacado que «ésta es, probablemente, la exposición más completa por el trabajo histórico que hay detrás, y la más compleja desde el punto de vista de la gestión y préstamo de las obras».
Rosa Puga Davila.
Autorretrato (detalle). Alberto Durero. Kunsthalle Bremen. Museo del Prado, Madrid