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Alfa & Omega, 15/11/08 - Obras maestras del Museo de Montserrat en BBVA incluye las piezas más relevantes del Museo de Montserrat. Este museo ya había prestado obras para exposiciones de carácter histórico, religioso o para diferentes retrospectivas, pero nunca había cedido para su exhibición temporal un conjunto de obras tan importante.
El subtítulo de la exposición, De Caravaggio a Picasso, sirve para dar una idea de la variedad de la muestra, pero no se ciñe al límite cronológico de las obras expuestas, ya que las primeras piezas datan del siglo XII.
En el recorrido de la exposición, pueden contemplarse obras tardogóticas y del primer Renacimiento, como Construcción de una iglesia, de Nicolás Francés; o Nacimiento de la Virgen, de Pedro Berruguete. De Caravaggio, se presenta una de las joyas de la muestra, San Jerónimo Penitente. Destacan, además, obras de Picasso, como Viejo pescador, o de Dalí, como Retrato del padre del artista.
Con esta muestra, BBVA continúa presentando en su sala de Madrid conjuntos de obras maestras de diversos museos españoles, europeos y americanos.
Un poco de historia :
El Museo de Montserrat, situado en el monasterio de Montserrat, fue fundado en el año 1025 por el abad Oliva. En él reside aún actualmente una importante comunidad de benedictinos.
El Museo contiene cinco colecciones diferenciadas y más de 1.300 piezas. Por una parte, la pintura del siglo XIX y del siglo XX, que recoge una de las mejores colecciones de pintura catalana, con artistas como Mariano Fortuny, Santiago Rusiñol, Ramon Casas, Isidre Nonell, Joaquim Mir, Pablo Picasso o Salvador Dalí.
También destaca una numerosa representación del impresionismo francés, con obras de Monet, Sisley, Degas o Pissarro, y una muestra de obra gráfica de pintores que pertenecen a la estética contemporánea, como Chagall, Braque, Le Corbusier, Georges Rouault, Miró, Clavé o Antoni Tàpies.
El Museo ha tenido dos épocas claramente diferenciadas y separadas por la Guerra de la Independencia, cuando el monasterio fue quemado y saqueado, perdiendo así todo su patrimonio artístico. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando, de la mano del abad M. Marcet, la abadía empezó a recobrar su esplendor y el gusto por el arte y la cultura, transformándose en una abadía de características europeas, con una biblioteca envidiable y una pinacoteca considerable, en la que destacaba la obra de Caravaggio San Jerónimo Penitente.
Tras la Guerra Civil, el nuevo abad, Dom Aureli M. Escarré, convirtió la abadía en centro cultural de primer orden y consiguió la donación de una de las mejores colecciones de arte catalán, la del industrial Joseph Sala, que supuso un cambio notable en la fisonomía del Museo de Montserrat, abriendo una sección dedicada a la pintura moderna, con obras de Picasso, Dalí o Casas.
V. Gutiérrez