lfa & Omega, 26/02/07 - Aún no está a pleno rendimiento, pero la idea lleva gestándose desde hace un tiempo, procedente de una necesidad muy concreta. La necesidad que contemplaban los numerosos voluntarios que, trabajando a pie de calle, en proyectos de drogodependencias, sin techo, etc., se encontraban con la dificultad de tener que tratar con personas que se comportaban «de forma diferente».
Para poder conocer esta realidad de forma profesional y eficaz, desde Cáritas se promovió el estudio que llevó el título La salud mental entre la población excluida de la diócesis de Madrid. En este estudio, se llegó a una serie de conclusiones, donde una de las más evidentes, pero al mismo tiempo clamorosas, era la de que «el mayor grado de exclusión social se da entre las personas que padecen trastornos mentales».
Ante este hecho, se vio necesario desde Cáritas lo que hoy comienza a ser realidad: dos proyectos diferenciados, pero complementarios: un Centro de Día y una Minirresidencia para personas con enfermedad mental grave y crónica en situación de exclusión social sin hogar.
El Centro de Día contará con treinta plazas, y la Minirresidencia, con once. Además, los internos contarán con la ayuda profesional de 22 personas, entre educadores, psicólogos y trabajadores sociales, junto con los voluntarios que aportarán su inestimable ayuda en el día a día. El Centro, concertado con la Comunidad de Madrid, abarcará áreas tan diversas como la sanitaria, la psicológica, la social, la educativo-ocupacional, la de las necesidades básicas y primarias (alimentación, higiene, etc.), y en el caso de la Minirresidencia, la posibilidad de alojarse durante un período de dos años.
A. Llamas Palacios
Algunos datos de Madrid :
- Aproximadamente, dos de cada diez personas en situación de exclusión social padece problemas de salud mental de severidad importante.
- El 66% de la población con enfermedades mentales se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, y dispone de unos ingresos inferiores a 301 euros por persona y mes.
- Buena parte de la población excluida se compone de usuarios de servicios sociales. En la mayoría de los casos completan las ayudas con otras instituciones, como Cáritas.
- Casi la mitad de la población excluida utiliza un servicio de atención psicológica. Una buena parte de los que no lo utiliza, el 10%, lo demanda como necesario.
- El 44% de las personas con enfermedades mentales es analfabeto. La población con estudios secundarios o superiores apenas alcanza el 21%.
- El 92% de la población excluida con enfermedades mentales es inactiva; tan sólo el 3,5% está ocupada. La tasa de paro es superior al 55%.