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Alfa & Omega, 24/11/08 - Hoy, Día Universal del Niño, morirán 26.000 niños… El lector de ABC lo sabía desde el domingo. En las primeras páginas, aparecía este aldabonazo de su director, Ángel Expósito: «En el minuto en que usted emplee en leer este artículo, han muerto 18 niños», de ellos dos por malaria y otros cuatro por diarrea. «¿Saben cuánto cuesta una mosquitera que evite la malaria? Cinco euros. ¿Y una bolsita antidiarreica con sales? Cuatro céntimos».
En el suplemento Los Domingos de ABC, un espeluznante reportaje hablaba sobre Congo. Todo el horror del mundo. Lo firman Alfonso Armada y Álvaro Ybarra, que describen cómo «enfrentamientos entre feroces guerrillas y corruptas tropas del Gobierno, codicia de metales como el coltán e inconfesables intereses de los países vecinos convierten al Congo en un infierno cotidiano».
Y para rematar al abatido lector, ABC Madrid contaba la muerte, en la madrugada del pasado sábado, del joven de 18 años Álvaro Ussía en una discoteca. Bromeaba con sus amigos, y dio, sin querer, un empujón a una chica, que no aceptó sus disculpas, y fue a buscar a los porteros de la discoteca, a quienes conocía. Sacaron a Álvaro a la calle, y le propinaron una paliza, de la que, poco después, murió. No termina allí la miseria. El local tenía varias denuncias y la policía había pedido varias veces su cierre, pero el Vicealcalde de Madrid, don Manuel Cobo, se ha dedicado a prevenir peticiones de responsabilidades políticas. Más triste es la reacción de la madre del supuesto autor del golpe mortal. Localizada por El Mundo, no contenta con defender que su hijo es «una bellísima persona», se lió a insultar a Álvaro, a quien, por otra parte, no conocía.
Entonces, como dice la frase final de la película Babel, «en las tinieblas, brilló una luz». La religiosa Presentación López Vivar, que acaba de perder las piernas en el Congo, contó el lunes que estaría encantada de volver, si resulta útil a aquella gente a la que quiere. Y para terminar de ayudar a remontar el vuelo a desesperanzados, llegó el testimonio de la familia y de los compañeros de colegio de Álvaro, Monte Tabor, de Schoenstatt. Quizá sin saberlo, confirmaron las palabras del Siervo de Dios Ángel Herrera Oria: es posible, aquí y ahora, restaurar las cosas en Cristo.
Don Juan Antonio Perteguer, director del colegio y amigo de la familia de Álvaro, estuvo el lunes en La Tarde con Cristina, de la COPE. Habló de su madre, «una madre ejemplar, una mujer de fe», que ha reaccionado con gran serenidad, dando incluso gracias a todos, igual que los hermanos de Álvaro (el padre murió hace 4 años). «Ella misma me decía: Ahora que Álvaro estaba muy bien, ahora que estaba en el mejor momento, es cuando Dios se lo ha querido llevar».
Impresionante ha sido también la respuesta de los amigos. «El cuerpo estaba en el Anatómico Forense, no podíamos velarle, no podíamos acompañarle… Empezaron a mandarse mensajes de móvil, y quedaron en la parroquia de Santa María de Caná, en Pozuelo, para rezar. Por la tarde tuvimos el funeral, y más de mil personas aparecieron: ¡una paz, un silencio…! Con esta juventud, sí se puede cambiar el mundo». Y algunas cosas deberían ya empezar a cambiar: «Dejamos a nuestros jóvenes los fines de semana en manos de unos desaprensivos, que, a cambio de alcohol, les quieren sacar todo el dinero… Que esto de Álvaro, como me decía ayer su madre, marque un antes y un después. Que Álvaro, desde el cielo, sea capaz de cambiar todo esto».
Imágen : Cartel en el colegio Monte Tabor, en Pozuelo de Alarcón (Madrid
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