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Si de Pedro Pablo Rubens (Siegen, 1577- Amberes, 1640) se conservan alrededor de 1.500 obras en todo el mundo, el Museo del Prado es la institución que reúne la mayor colección del que fue considerado el mejor y más influyente pintor de la primera mitad del siglo XVII. Pero lo novedoso no radica en este hecho -que ya era sabido-, sino en el modo inusual en que se ha planteado acercar al público esta riqueza artística.
La nueva exposición del Prado es bastante atípica por muchos motivos. En primer lugar, es una muestra permanente convertida en temporal (hasta el 23 de enero). Se han descolgado sus setenta obras, que habitualmente se exhiben en la pinacoteca, y a ellas se han sumado una veintena más del artista y su taller, que no veían la luz desde hace unos años. De este modo, el Museo del Prado exhibe por primera vez la colección completa del genial pintor flamenco.
Se exponen de un modo totalmente inusual, lejos de todo artificio. En dos salas se han instalado 90 obras en fila, separadas por sólo dos centímetros, en una sucesión casi cinematográfica. El público conecta así de modo más natural con la sensibilidad del pintor. «Queríamos presentar su obra menos cocinada y desde un punto de vista estrictamente cronológico», explicó el jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, del Prado, don Alejandro Vergara.
Las obras de Rubens recorren estas Salas y nos aproximan a la evolución de su estilo a lo largo de los años. En la primera estancia, el público descubre al artista temprano, muy michelangelesco, como un gran escultor antiguo que quiere transmitir el poderío de las formas. Lucha de san Jorge y el dragón es un perfecto ejemplo de la monumentalidad propia de esta etapa juvenil. En esta sala, destaca también la gran serie del Apostolado, en la que se podrán contemplar obras como el San Pablo que ilustra estas páginas, o algunos de los cuadros no expuestos en los últimos años, como San Mateo. Otra de las grandes series que el público podrá admirar reunida es la serie de la Torre de la Parada, que ocupa parte de la segunda sala de la exposición. Por primera vez después de más de una década, se muestra la serie completa encargada por Felipe IV para el pabellón de caza de los montes del Pardo.
Piezas modestas y grandes cuadros se suceden, pareciendo responder al tiempo y generando una sensación de movimiento continuo, sin más palabras que alguna cita poética y una guía gratuita disponible, que recoge de un modo más tangible el sentir de este poeta que cantó a las pasiones del alma y se obsesionó con captar la figura humana en movimiento. La muestra refleja la versatilidad temática del pintor con pinturas de temas mitológicos, religiosos, de Historia, retratos y paisajes, entre las que están algunas de las obras maestras de su extensa producción.
Con motivo de esta exposición, el Museo del Prado presenta también un documental dedicado al artista, titulado Rubens. El espectáculo de la vida, en co-producción con el Centro de Estudios Europa Hispánica y con Angular Producciones, bajo la dirección de Miguel Ángel Trujillo.
Rosa Puga Davila
Saturno devorando a un hijo, óleo sobre lienzo (1636-1637)-Lucha de san Jorge y el dragón, óleo sobre lienzo (1606-1608)
Rubens en directo y en la web
Las 90 obras de la exposición Rubens, con la que el Museo del Prado ha cerrado el año 2010, se pueden contemplar, hasta el 23 de enero, en dos salas de la ampliación del Museo del Prado. El edificio diseñado por el arquitecto Rafael Moneo se dedica siempre a exposiciones temporales. Sin embargo, no es la única forma de contemplar toda la colección de Rubens que hay en el Prado. Visitantes de todo el mundo también se podrán acercar a ella a través de Internet, mediante el vídeo interactivo Rubens 360º.