!--ned//-->
El escritor, sociólogo y crítico de arte inglés John Ruskin encontró en Turner (1775-id.- 1851) los medios para definir la aspiración romántica y la creación de la belleza indeleble. Ruskin definiría al pintor como el artista «que más conmovedoramente y acertadamente puede medir el temperamento de la naturaleza».
Esa vocación paisajista se hizo visible en el pintor ya a la temprana edad de 14 años.
Gracias a admiradores y a algunos mecenas incondicionales, Turner pudo realizar constantes viajes (Francia, Suiza, Italia, Holanda...) que influyeron notablemente en su obra y le alejaron de todo tipo de provincianismos, algo entonces común en el arte británico. El artista mantuvo una clara relación con las grandes tradiciones de la cultura occidental y dialogó de forma intensa con el arte de Claudio de Lorena y Poussin, Rembrandt y Teniers, Watteau y Rubens, así como con los mejores de sus contemporáneos y predecesores inmediatos: Girtin, Gainsborough, Constable y Wilson...
Una gran ilusión real
Joseph Mallord William Turner fue un artista que mostró cómo el sentido de la Historia puede configurar la producción artística sin restar genialidad a la obra. La muestra Turner y los Maestros es la primera exposición que yuxtapone material y, directamente, las obras de Turner al trabajo de todos aquellos maestros del pasado a los que emuló, con quieres rivalizó y a quienes trató de superar. Lo explica así don Miguel Zugaza, director del Museo del Prado: «Hemos querido incluir obras que, en razón de su procedencia, historia expositiva y cualidades visuales muy precisas, constituyen parejas particularmente elocuentes para las obras concretas de Turner».
Juan Ramón Jiménez (1881-1958), pintor en su juventud, consideraba a Turner uno de los grandes maestros del siglo XIX. En Diario de un poeta recién casado, se refiere a él de este modo: «De pronto se abre la tarde, abanico de oro, como una gran ilusión real. ¡Qué bienestar nos entra, qué dulzura! Parece que lo estuviera viendo Turner con nosotros...(...) El sol poniente tiñe de rosa, con un nostálgico rayo caído, la borda de babor».
Gracias al esfuerzo conjunto de colaboración entre el Museo Nacional del Prado, el Tate Britain de Londres y el Louvre de París, el público puede disfrutar, hasta el 19 de octubre en el Museo Nacional del Prado, de ochenta de las obras más importantes en las que se presenta la trayectoria del gran paisajista británico del siglo XIX: Joseph Mallord William Turner.
Rosa Puga Davila
Pintura : El diluvio, de Turner. Galería Tate, Londres