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Alfa & Omega,01/02/11 - La obra, publicada por primera vez en 1992 por Cátedra, hace un estudio de la pintura del Siglo de Oro español. Desde la situación social y cultural de nuestro país, pasando por las influencias extranjeras y la evolución de las formas, hasta las obras de los pintores barrocos más representativos
En la pintura barroca española del Siglo de Oro, el XVII, hay una serie de elementos comunes que son fruto del momento político y religioso que vive España. Por un lado, se percibe el pesimismo del decaimiento del Imperio. Por otro lado, España está a la cabeza del movimiento de la Contrarreforma, y la sociedad vive en el rigor impuesto en muchas áreas de la vida cotidiana por la Inquisición, por lo que van a predominar los temas religiosos, representados de manera dramática, apoyados por el tenebrismo italiano implantado por Caravaggio, corriente que al final terminaría por ser abandonada. Los temas profanos y mitológicos, aunque existen, se dan con mucha menor frecuencia.
Los grandes maestros
En la pintura barroca del siglo XVII, existen tres escuelas a la que pertenecen la mayoría de los grandes artistas de la época.
A la Escuela Valenciana pertenecen artistas destacados como Ribalta y José de Ribera, el Españoleto, el principal representante de pintura barroca de esta escuela. Aunque inició su obra en Valencia, será en Italia donde terminará su formación y se verá afectado por la corriente tenebrista de Caravaggio, estilo que irá abandonando en los últimos años de su vida.
En la Escuela Andaluza se encuentran Bartolomé Esteban Murillo, Francisco de Zurbarán y Juan Valdés Leal, entre otros.
Zurbarán, sin ser un virtuoso en las composiciones, donde acusa problemas para representar la perspectiva, es un pintor minucioso que representa magistralmente los volúmenes. Apegado al tenebrismo, son famosas sus pinturas de temas religiosos.
Murillo pinta temas religiosos y escenas con niños y, aunque su primera etapa es tenebrista, lo hace de manera dulce y cercana a la
cotidianidad, lo que hace de sus obras pinturas muy agradables de contemplar.
A la Escuela Madrileña corresponde la figura principal de la pintura barroca, que no es otro que Diego Velázquez, además de otras figuras tan relevantes como Claudio Coello y Juan Carreño de Miranda.
Diego Velázquez es el pintor más importante y genial, no sólo del arte barroco español, sino una de las grandes figuras de la pintura de todos los tiempos.
Intervino exitosamente en todos los géneros, desde los habituales temas religiosos hasta bodegones y pasajes, pasando por una prolífica colección de cuados mitológicos, retratos, escenas históricas, etc.
V. Gutiérrez