lfa & Omega, 14/03/07 - Siempre me ha gustado creer en los ángeles. Son como guías en nuestro camino. Lucecitas que van indicando por dónde tenemos que ir. Y que nos recuerdan que no hay nada tan duro y difícil como para no poder superarlo.
Kyle es uno de ellos. Nos demuestra que el ser humano es mucho más fuerte, valiente y generoso de lo que aparente.
Tras haber leído este libro, encuentro muchísimas similitudes con mi historia. Siempre he pensado que no existe ninguna razón para no restablecerse. A veces, esa oportunidad es tan pequeña que no logramos encontrarla a la primera. Pero no hay excusas para no seguir buscándola. La constancia y la voluntad son tus aliados.
También han seguido su trayectoria los medios de comunicación. Lo suyo, por haber nacido diferente y haber demostrado que eso no iba a resultar ningún obstáculo en su vida. Lo mío fue un atentado terrorista. Afortunadamente, los terroristas no lograron sus objetivos y, aunque pusieron una bomba en los bajos del coche de mi madre, tanto ella como yo sobrevivimos.
Otro paralelismo es que, en mi caso, también fue mi familia quien me dio el apoyo necesario para seguir adelante. El principal motor fue mi madre. Salió del hospital andando y yo tenía que seguir su ejemplo.
Lo que más destaca Kyle es su espíritu positivo. Creo que sólo con optimismo se puede superar cualquier situación traumática, y es de estas situaciones de las que se aprende de verdad lo más importante con lo que contamos, que, como tiene bien claro Kyle, son las personas. Sus amigos de la infancia le acompañaron en esa etapa feliz. También contribuyeron a su felicidad, principalmente, sus familiares más cercanos, sus experiencias y, sobre todo, su amor. Un amor que le llevó a aceptarse como era y que animó a los demás a hacerlo también.
Kyle apuesta firmemente por el derecho a la vida, ése sobre el que nadie puede decidir. Nos enseña que con amor no son necesarias piernas ni brazos. Que con cariño y voluntad propia no hay minusvalía que obstaculice una vida plena llena de ilusión y de alegría. «Todos tenemos que poner de nuestra parte para desterrar esa enraizada manera de pensar, tan negativa, y luchar contra la creencia de que la gente con minusvalías es gente incompleta » ¡Así se habla, Kyle!
Definitivamente, como cree Kyle, Dios le hizo de la forma que es para demostrar a todo el mundo que no hay adversidad que una persona no pueda vencer si cree en sí mismo y tiene fe. Este libro, por encima de todo, propaga fuerza y amor, algo maravilloso y necesario, porque es el amor el que mueve el mundo. Kyle nos demuestra que, como él, todos podemos transformar lo que podría ser una vida triste o amarga, en una vida llena de energía y de optimismo.
También refleja en cada uno de sus párrafos que la solución no está en el exterior, ni tampoco se encuentra en lo material, sino que él encontró la solución en sí mismo y en su fe. Su mensaje: lucha siempre con mucho ánimo y optimismo, porque hay una maravillosa vida que te está esperando.
Irene Villa