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Alfa & Omega, 20/12/08 - En los años 50 del último siglo, cuando los Talleres de Arte Granda de Madrid atravesaban momentos complejos, don Antonio Mesquida, artista, poeta y, por aquel entonces, Presidente de los jóvenes de Acción Católica de Mallorca, a punto de celebrar su boda, la retrasó para viajar desde su tierra natal hasta Madrid, donde iba a desarrollar su sensibilidad artística y su carisma personal al servicio de dichos Talleres, los más antiguos de Europa.
La actividad de don Antonio supuso una significativa ampliación de la presencia de Arte Granda más allá de nuestras fronteras. Era el año 1958, y entonces tuvo lugar su matrimonio, con Isabel. Ahora, pues, celebran sus Bodas de Oro.
El siguiente paso en la trayectoria profesional de don Antonio, tras 13 años dedicados a los Talleres Granda, fue montar su propia empresa. Con ella -subraya don Antonio-, y «desde 1970 hasta hoy, he realizado la habilitación de 450 iglesias, decoradas de nuevo o restauradas. He trabajado en Austria, Alemania, Bélgica, Holanda, Irlanda, Filipinas, Australia y, por supuesto, en España».
Su inspiración a la hora de realizar sus obras en arte sacro, según explica el propio don Antonio, le viene «del culto y de la fe, como un reflejo de la belleza de Dios. El arte sacro debe hacerse pensando en Dios. Y no se pueden hacer este tipo de obras si no se cree. Porque si el artista no cree, sus obras carecerán de espíritu. Para mí, Dios es el centro, e intento hacer mi trabajo lo mejor posible para acercarme a Él. Yo considero que al Señor hay que darle lo mejor, y creo que, si se le puede dedicar una custodia de oro, mejor que hacerla de latón, porque, de lo contrario, pienso que sería falta de amor. Otra cosa es que no se tengan recursos y por eso se haga de latón: si se ofrece con cariño, creo que Dios lo agradece igual».
Al desarrollar su trabajo, don Antonio Mesquida sigue también una máxima: «Hay que recuperar para el culto aquellas cosas que son para el culto. Pero además -continua el artista-, tampoco olvido las raíces cristianas de cada lugar para el que he de realizar las obras sacras».
Arte sacro destacable :
Entre las obras de arte sacro que don Antonio destaca, está la iglesia del Espíritu Santo, de Madrid, del arquitecto Miguel Fisac; así como el retablo del santuario de Torreciudad, de Barbastro, en Aragón, esculpido en alabastro por Juan Mayné. Y no se olvida de la figura tan conocida del gran escultor Juan de Ávalos. Y de las obras que el propio Mesquida ha recuperado para el culto, destaca el retablo, del siglo XVI, de la capilla central de Santa Ana, en Collado-Villalba, de la Comunidad de Madrid.
El artista recuerda, además, los dos retablos del siglo XVII recuperados en Baños de Río Tobía, en La Rioja. En Plasencia, se halla otro de esos retablos recuperados del siglo XVII, en el convento de las Josefinas Trinitarias. Y en Tenerife, el orfebre mallorquín se encargó de la decoración y restauración de las iglesias de 30 pueblos de la isla.
Su trabajo y espíritu de servicio a la Iglesia le ha valido a don Antonio la distinción pontificia de la Cruz pro Ecclesia et Pontífice. Asimismo, es miembro de la Academia de Arte e Historia San Dámaso, de la archidiócesis de Madrid.
Para don Antonio Mesquida, «el panorama actual del arte religioso está mucho mejor desde los últimos años de Juan Pablo II y, sobre todo, con Benedicto XVI, cuyo amor y cuyos estudios de la Liturgia son bien conocidos. Poco a poco, la gente va dándose cuenta de la importancia de este arte. Benedicto XVI tiene ideas clarísimas sobre el culto y la liturgia y las pone en práctica».
El artista mallorquín opina que el panorama del arte sacro en general, y en particular en España, es claramente esperanzador, en la medida en que se acreciente la unidad fe-cultura. La adhesión a la Belleza misma que es Dios, ¿cómo no ha de plasmarse en obras de arte cada vez más bellas?
V. Gutiérrez.
Imágen : Retablo del santuario de Torreciudad, de Juan Mayné, realizado en alabastro