lfa & Omrga, 10/09/06 - " El mundo católico es mucho más que un conjunto de iglesias." Es también un mundo de bibliotecas y de habitaciones, de mares y montañas, de galerías y campos de deporte, de salas de concierto y celdas monásticas. Por eso, quisiera llevarte a un pub, el Olde Cheshire Cheese, situado en Fleet Street, en el corazón de Londres. Uno de los grandes trovadores del mundo y de su sacramentalidad, el católico Gilbert Keith Chesterton, pasó allí más de unas cuantas noches.
Muchas veces estaba en compañía de su hermano Cecil y de su amigo Hilaire Belloc: tres personajes convencidos de que las verdades que Dios quiere que conozcamos en este mundo debían encontrarse no sólo en las iglesias y en los salones de conferencias, sino en sitios como el Olde Cheshire Cheese, lugares que ofrecían la buena comida y bebida que hacen posible una buena amistad y una agradable conversación.
G.K. Chesterton fue siempre un joven como de unos cinco años. Nacido en 1874, jamás perdió la fascinación infantil frente al mundo, hasta su muerte, en 1936. En medio de conflictos religiosos, de agobios periodísticos, de controversias políticas y enfrentamientos intelectuales, GKC mantuvo siempre la actitud de asombro de un niño de cinco años, frente al mundo que lo rodeaba y a la gente con que se encontraba. Amó, comió, bebió y andaba continuamente enzarzado en riñas y disputas. Tenía la convicción de que la comedia humana es, en el sentido más profundo, una divina comedia.
Chesterton tenía también la firme convicción católica de que los datos cantan, aunque no fue hasta la edad de cincuenta y dos años cuando entró en plena comunión con la Iglesia católica. Incluso en sus años pre-católicos, GKC fue un ardiente defensor de la imaginación sacramental, es decir, de la profunda convicción católica de que Dios salva y santifica al mundo con elementos mundanos. Es posible que hayas oído que el catolicismo no se siente a gusto en el mundo, que el catolicismo desprecia el mundo y la carne. No lo creas ni un segundo más.
El catolicismo acepta el mundo y las realidades mundanas con mucha más seriedad que los que presumen de ser mundanos. Todo lo que experimentamos a nuestro alrededor y que los escépticos llaman mundo real no es más que una ventana al mundo realmente real que hace posible este mundo, el mundo de la Verdad y del Amor trascendentes. Los elementos constitutivos del mundo son el material que Dios emplea para llevarnos a una comunión con la realidad auténticamente extraordinaria, que es el propio Dios.
Reducir lo que podemos conocer a lo que podemos probar razonadamente es deshumanizador; y ésa es otra manera de desaprobar el mundo y su sacramentalidad. No se puede probar la verdad que se encierra en la amistad o en el amor, en la pasión intelectual, política o espiritual de la sinfonía Praga de Mozart, o de las Vísperas de Rachmaninoff, o en la sensación de deslizarse por un tobogán a cien kilómetros por hora. Pero esas verdades existen, y dan a la vida no sólo su regusto, sino también su sentido. Negar la verdad de esas realidades es como encerrarse en una prisión o en un mundo sin ventanas. Y eso sofoca y ahoga, con la eventualidad de morir asfixiado. Chesterton decía que un gran sector del mundo moderno estaba a punto de morir por asfixia.
George Weigel
Por qué necesitamos imaginación :
La imaginación no produce locura. Lo que produce locura es, exactamente, la razón. Los poetas no se vuelven locos; los jugadores de ajedrez, sí. Los matemáticos y los empleados de caja también se vuelven locos; pero los artistas creadores, rara vez. Y no es que yo ataque la lógica, en ningún sentido; lo único que quiero decir es que la lógica conlleva ese peligro, pero no la imaginación. Aceptar cualquier cosa es un ejercicio; entenderlo todo es un esfuerzo. El poeta sólo desea exaltación y expansión, un mundo para explayarse. El poeta sólo pretende llegar con su cabeza hasta el cielo. En cambio, el lógico pretende meter el cielo en su cabeza. Y lo que ocurre es que la cabeza… le estalla.
G.K.C.