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Alfa & Omega, 22/09/07
Lugar: Argentina, Entre Ríos, ciudades de Concordia y Federal
Participantes: 16 voluntarios de la Universidad CEU-San Pablo
Objetivos: Apoyo a la familia y labores de evangelización
Experiencia:
Cuenta Arancha Felipes que «los hijos de estos habitantes de la desesperanza y el desánimo nos han sorprendido gratamente por su madurez, sus creencias y sus valores firmes y consolidados, en edades en las que, en nuestras sociedades occidentales y desarrolladas, nuestros jóvenes presumen más de sus adicciones que de su juventud; tienen prisa por llegar a adultos después de haberlo probado todo antes de tiempo, y optan por la eutanasia para que sus mayores no sufran. Mientras que para un adolescente argentino el aborto es el asesinato de un bebé, para un adolescente europeo el aborto es la solución a un problema... Estos encuentros nos han enseñado a todos los voluntarios, entre otras cosas, una lección que desearíamos pregonar a los cuatro vientos: el dinero no da la felicidad (ya lo sabíamos todos), el desarrollo tecnológico no es sinónimo de evolución y, aunque ningún tiempo pasado fue mejor, sí debemos recordar que, en la España de nuestros abuelos, los jóvenes también tenían alegría sana, creían en la familia como nucleo fundamental».
Lugar: Mozambique, recorrido por el país
Participantes: 100 jóvenes, en el programa Madrid rumbo al sur, que organiza la Comunidad de Madrid
Objetivos: Ayudar en distintas tareas de voluntariado y enseñar a los jóvenes que no todo es como se vive en Europa.
Experiencia:
Es el segundo año que se llevan a un nutrido grupo de jóvenes a África. Este año les acompaña el padre Juan Sánchez Arenas, misionero comboniano experto en historia de Mozambique. Explica una de las organizadoras que, en la edición anterior, no fueron pocos los jóvenes que sintieron que, con la misa de los domingos, a la que siempre intentaban acudir, no era suficiente. Por eso decidieron que un sacerdote les acompañara. Están viviendo la experiencia de sus vidas. Cansados -dice uno de los chicos que, el día que se pudo duchar en condiciones, le supo a gloria- pero ilusionados, están aprendiendo que hay otra forma de vivir. En un colegio aprendieron de los niños «a fabricar elaboradísimos y originales coches de juguete» con latas de refresco. Y con ellos pintaron el salón de actos que había sido utilizado como refugio durante la guerra.
Lugar: Perú, San Vicente de Cañate
Participantes: 8 voluntarias españolas
Objetivos: Centro de Formación de la mujer Condoray, vinculado al Opus Dei. La primera noche, vivieron el terremoto que asoló Perú. Sus objetivos cambiaron y han ayudado a la reconstrucción. Experiencia:
Carmen Fernández Dapena no esperaba encontrarse con un terremoto de intensidad 8 cuando se animó a ir al campo de trabajo en Perú. Sus objetivos cambiaron totalmente cuando, el primer día, el suelo tembló y todo se vino abajo. Regresa feliz: «Hemos ido a darnos y hemos vuelto con las manos llenas. Quizá no hemos vistos ciudades preciosas. Pero hemos visto al desnudo la grandeza del corazón humano cuando lo pierde todo. Nuestras fotos son de casas deshechas, pero detrás hemos visto la belleza de un pueblo luchador, que, al día siguiente al terremoto, se estaba levantando de nuevo para recomenzar. Siempre alegres. Con estas palabras nos describía su situación una promotora rural de Condoray, Isabel Charún, viuda desde febrero, madre de 13 hijos, de cuya casa sólo quedan algunos escombros». Del terremoto cuenta: «Del interior de la tierra manaba un rugido atronador. Oíamos el ruido de los cristales que se rompían, el techo de nuestra iglesia se vino abajo. Sentimos miedo, mucho miedo. Rezamos. Sientes de cerca la muerte. Y aunque te parezca mentira son momentos de intimidad con Dios. Te ves muy pequeño ante tanta furia y descubres que la vida no es tuya. Me dio vergüenza comprobar que todavía no había hecho nada de mi vida. A Dios le pedí más tiempo, tiempo para llenar la vida de las cosas que merecen la pena». De su experiencia cuenta: «Para mí ha sido un ejemplo de fortaleza en medio del dolor, en brazos de la cruz. Hemos vivido nuestra misión especial con mucho cariño y asombro. Hemos intentado ayudar a unas personas que nos han dado una de las lecciones más bonitas de la vida».