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Alfa & Omega,10/10/09 - Isabel la Católica dejó bien claro en su Testamento el propósito de la conquista de América por los españoles: «Procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica». La entonces reina de España pidió a sus sucesores que «non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados». Y también Carlos V dejaba constancia de la verdadera intención de la conquista: «Es preferible caer, antes que perder una sola alma para Dios».
Una buena muestra de cómo la fe se encarnó en el continente recién descubierto y dio lugar a una vida nueva fueron las reducciones jesuíticas del Paraguay. Un buen conocedor de estas misiones es el padre Aldo Trento, que en el pasado Meeting de Rímini organizó la exposición Una vida para Dios y para el rey. La aventura cotidiana en las reducciones del Paraguay. Este sacerdote italiano, párroco de la iglesia de San Rafael, en Asunción, ha revivido la experiencia de las reducciones de los jesuitas en Paraguay. Así, ha creado un hospital, que en sus cinco años de vida ha ofrecido asistencia a 14.000 enfermos, un jardín de infancia, una escuela, una empresa agrícola en la que trabajan enfermos de sida no terminales, casas para niños huérfanos o enfermos de sida, un asilo para ancianos, un banco de alimentos y un banco para donantes de sangre.
En su intervención en el Meeting, el padre Aldo Trento, afirmó de los guaraníes que «ellos creían en un Dios, llamado Tu-Pá (maravilla, asombro, estupor, el que ha hecho las cosas bien). Cuando llegan los jesuitas y los franciscanos, les hablan de la Virgen, inmediatamente se adhieren, porque comprenden lo que su corazón anhela, y en el acontecimiento cristiano encuentran la respuesta. Así se adhieren a Cristo, que supone hacer una experiencia de felicidad. La belleza de Cristo presente ha creado casi 500 años de felicidad».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Experiencia de libertad
Según Aldo Trento, las reducciones son «una tentativa humana, de parte de los hijos de san Ignacio, de dilatar la Compañía de amigos de Jesús en la selva, un acontecimiento que cambia la vida, una experiencia de libertad que crea una civilización que tiene consecuencias en el concepto de familia y en el de educación; crea un pueblo de hombres libres, protagonistas de su propia vida. Es la belleza humana de hombres transfigurados por el acontecimiento cristiano».
Y concluye: «No se puede hacer una historia iberoamericana prescindiendo de la ontología de la Cruz». Todo un desafío para quienes, a ambas orillas del Atlántico, todavía piensan que, con la llegada de los españoles, se acabó el paraíso en la tierra.
Imágen : La reducción de Trinidad